El señor de las abejas

«la vida sin abejas sería un desastre global, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida»    

Albert Einstein.

Cuando realiza la polinización en su visita a las flores la abeja contribuye con sorprendente eficacia a que la planta produzca frutos más grandes y con más semillas. La virtuosa tarea de las abejas tiene una enorme importancia en asegurar la producción agrícola.

Si la flor y la abeja no se ayudaran mutuamente no existiría la vida, ya que sin la flor la abeja no podría polinizar, por lo tanto no habría comida. Si bien es cierto hay otros polinizadores como las mariposas, colibríes, murciélagos nectarívoros que al consumir néctar mueven el polen de una flor a otra asistiendo a su reproducción y siguiendo el círculo virtuoso a la formación de frutos.

Las abejas equilibran la ecología, favorecen eficazmente los ecosistemas, son parte fundamental de la cadena alimenticia y producen el milagro de la dulzura, la miel natural, éste proceso es tan asombroso que se han escrito libros al respecto; para simplificar y explicarlo podemos decir que cuando las abejas absorben con su lengua el néctar de las flores que visitan lo introducen en la colmena donde se lo entregan a las obreras que están cerca de la entrada. En el interior se ponen a trabajar para transformar el néctar en miel, ya que para hacerla, es necesario bajar la humedad de un 60% a un 18% que tiene la miel cuando las obreras lo colocan en las celdillas hexagonales que tiene el panal. El proceso dura días, dependiendo en gran medida de dos factores: la humedad y la temperatura ambiental.

Cuando la miel está lista  para ser guardada sellan las celdillas con cera y es la señal que el trabajo está listo.

Un simple huerto no se concibe  sin la primera asistencia de las abejas.

Para saber más del universo de las abejas nos contactamos con el joven empresario del rubro apícola, Rodrigo Acuña Cartes; conocedor, cultor y toda una eminencia en cuanto a los procesos sostenibles de la apicultura. Él nos enseñó con valiosa pedagogía como se debe llevar a cabo una empresa dedicada a las abejas, manteniendo el orden natural de la especie e innovando en múltiples procesos autodidactas que ha aprendido desde los 14 años cuando decidió que ésta era su pasión, su emprendimiento de vida.

El afán de Rodrigo, es crear colmenas para que las colonias de abejas crezcan exponencialmente y contribuyan al equilibrio natural que se ha visto intervenido abruptamente los últimos años y que los estudios lo han llamado el «Colapso de las colonias», por el que una considerable cantidad de abejas obreras desaparecen. Muchas causas son las que inciden, desde el aumento de los depredadores, enfermedades, como el virus de parálisis aguada de Israel y principalmente el uso de pesticidas y sustancias tóxicas que va in crescendo en los sectores agrícolas.

«los apicultores nos arrimamos a los cultivos para administrar nuestras colmenas, pero el uso de pesticidas potentes eliminan miles de abejas, y no hay control alguno en eso, la normativa no se hace cargo y lo peor no es rigurosa en el análisis y no concluye legalmente que hay que proteger a las abejas», así de claro Rodrigo, nos aclara la situación. 

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Tener abejas reinas de alta pureza es el meollo del asunto, ellas contribuyen a que los colmenares sean más exactos en los resultados; las buenas colonias de abejas se sostienen en ese principio. Rodrigo además a innovado creando un sistema de alimentación de abejas tal vez único en Sudamérica al menos, la mezcla de agua y jarabe de azúcar en la proporción exacta hacen que las abejas tengan alimento en zona de sequías y calor, pero sabe también que se necesitan cultivos amables para que las abejas polinicen y extraigan el néctar natural, y por eso es que hay que administrar  de buena forma para hacer sostenible el ecosistema: «el 60% de las frutas y verduras que se consumen hoy desaparecerían al no ser polinizadas», nos dice.

de las más de 100 tipos de especie que abastecen el 90% de los alimentos del mundo, las abejas polinizan más del 70%. Además, polinizan  más de 25.000 especies de plantas con flores. Sin las abejas la actividad agrícola desaparecería, dejaría a muchas familias en el colapso económico sin una fuente de ingresos. Sabemos que es una utopía decir, una abeja una flor, pero terrible sería decir que no hay abejas para las flores.

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Pensar en abejas es pensar en la miel y en que pican con su antipático aguijón, pero debemos considerar que le debemos a ellas el propóleo y la jalea real, productos tan apetecidos hoy en día.

La apiterapia es otro virtuosismo de las abejas, rodrigo sabe manejarse en el tema por eso también ayuda personas con dolencias como la artritis, artrosis y molestias musculares crónicas, él no cobra un peso por ayudar a quién necesite de apiterapia, sabe como manejar la toxina que libera la abeja al picar con su aguijón y puede aliviar los  dolores que sufren en las extremidades algunas personas de la tercera edad.

Rodrigo Acuña pretende dar un vuelco en cuánto a la administración de colmenares, pretende crear miles; las ideas que tiene son sorprendentes, apasionadas, por eso lo llamamos, El Señor de las Abejas.

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