La batalla del lápiz

Se puede puede decir con auténtica sorpresa que aún quedan vestigios del pasado terremoto que sacudió las bases del otrora infalible bunker establecido; la Clase Política, aquella que se jactó por treinta años de ser la legítima representante de las aspiraciones de la ciudadanía, la Alegría nunca llegó, y los Nuevos Tiempos no fueron más que un fraude.

La cuestionada clase política no cayó ni con golpe de estado ni con revolución, la batalla en las urnas la definió el poder de un simple lápiz de 200 pesos, respaldado por el hastío y repudio de los electores hacia una casta política que hizo uso y abuso del poder que le entregó la ciudadanía siempre que hubo elecciones.

La nueva vedette hoy son los Independientes que lideran en la constituyente, suman 48 elegidos y si le sumamos los 27 de la Lista del Pueblo da como resultante un hegemónico bloque que decidirá los parámetros para escribir la nueva Carta Magna; los demás ni aunque se unieran son minoría, como dato se puede agregar que la DC que fue eje de la política los últimos 50 años sólo tiene uno de los 155 constituyentes elegidos.

Camilo Escalona dijo que sin la DC no ganaban las elecciones, sin duda un sorprendente vaticinio porque a fin de año se vienen las presidenciales y puede que éste terremoto político venga con una réplica nunca antes vista, la tormenta perfecta para una clase política que sigue ciega, sorda y muda.

 

Quién se imaginó por un segundo hace 10 años atrás que hoy lideraran en las encuestas los que en algún momento fueron minoría y no eran más que actores testimoniales y nada más. Las vueltas de la vida a veces nos sorprende, pero lo que viven muchos políticos hoy es una muerte anunciada, es la cosecha de una mala siembra. Causa y efecto es la ley que rige al universo, la política no está exenta, pero la clase política no aprende.

 

 

Lavín, Desbordes y Sichel quieren ir al centro político, Ximena Rincón dijo que Elizalde no le contesta ni el teléfono, un diputado de la UDI sugiere que se retire el 100% de los fondos previsionales; a río revuelto, ganancia de pescador y no digan después que no lo vieron venir.

  Por Mr. Negan

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