Desafío constituyente

La llamada Carta Magna, Carta Fundamental, La Ley por sobre las leyes es la piedra angular donde se edifica nuestro destino como nación y por esencia nos define quienes somos y hacia dónde vamos.

El pasado 25 de octubre de 2020 y por amplia y contundente mayoría los chilenos con ese decisivo 77,90% determinaron que se debe escribir y promulgar una nueva Constitución que nos conducirá ahora si democráticamente a nuevos desafíos y por caminos legítimos.

A más de un político se le ha escuchado decir que una nueva Constitución nos deberá regir por unos 40 años más, ¿pero porque tan poco tiempo? ¿Acaso una obra de tal envergadura no debiese traspasar generaciones y no limitarse a un acotado tiempo?

Vamos a poner un ejemplo, la Constitución de Estados Unidos fue adoptada en el año 1787, entrando en vigencia en 1789. Todavía se encuentra en vigor, lo que hace de ella la constitución escrita de mayor antigüedad que se encuentra todavía vigente en el mundo y es suficientemente fuerte para sobrevivir a los peligros del mundo y a la vez proteger la libertad de los ciudadanos.

Una constitución legitima debe permanecer, trascender y por tanto el trabajo que harán los constituyentes debe tener ese enfoque; con visión de urgencia y también de futuro, la base está para construir esta nueva casa y está fundada en la solidez de esa mayoría que dio su apruebo en el emblemático 25 de octubre pasado.

En cuanto quienes deben ser los constituyentes será decisión soberana e incuestionable de los electores, ellos dirán con su voto quien es digno de redactar la nueva Carta Magna. Proponer a un constituyente no es cosa de niños y es por eso que todos los ciudadanos deben actuar con celo, responsabilidad cívica y visión, ese derecho a elegir se ganó contundentemente y ahora se debe demostrar sapiencia al proponer y elegir a un constituyente.

En cuanto a los derechos que enumerará la nueva constitución no deberá interpretarse como una negación o menosprecio a otros derechos que son también prerrogativas de los ciudadanos, no olvidemos que de un tiempo a esta parte muchos anhelos, necesidades y causas justas por parte de muchos chilenos fueron truncadas por ser “inconstitucionales”, por seguir un ejemplo, Estados Unidos en su constitución deja claro este asunto en la novena enmienda.

Seguir los buenos ejemplos de otras democracias no es para nada inconsecuente con nuestra idiosincrasia, si algo está mal construido al sur construyamos más al norte, a veces lo sui generis no es tan bueno, eso ha quedado en evidencia.

Los ciudadanos somos libres, pero no exentos del rigor de los deberes, y por ello los constituyentes deben demostrar justicia al respecto cuando escriban sobre este asunto; derechos y deberes no son para nada antagónicos sino al contrario, ha quedado demostrado que cuando una nación pierde el sentido de justicia pasa a ser como una cueva de bandidos.

La vara está alta, el camino a la meta al menos ya se ve despejado, llegó el tiempo, llegó la hora para demostrar de que estamos hechos los chilenos. /Wos