Siempre que llovió…

A pesar que no ha llovido como para disminuir el déficit fluvial, podemos celebrar que en estos dos meses la Madre Naturaleza ha mutado a favor nuestro y nos ha regalado lluvias para regar nuestros alicaídos campos y darles un remanso a nuestros agricultores. La nieve ha cubierto la cordillera dando esperanzas al embalse El Yeso de estar a tope y así no cortarles el agua a los Santiaguinos como alguien pensó por ahí al ver que la sequía no daba tregua. Si bien es cierto esta bendición de la Pacha Mama vino de improviso pues ni los agoreros del tiempo se lo esperaban y por ende no hay nada escrito para el próximo año, en lo que a lluvias se trata, podemos estar felices en esta anomalía fluvial y al menos por este año tendremos hortalizas baratas y por montón.

Sabemos que no todo es miel sobre hojuelas, las lluvias también traen caos a las comunas más desprotegidas; siempre veremos casas anegadas, desborde de canales urbanos, colectores de aguas lluvias colapsados y siempre que los encontremos, pues algunos “genios” de la arquitectura urbana no consideraron u omitieron en la gestión de mecánica de suelos la eficiente consideración de un buen sistema recolector de aguas lluvias y los constructores y las inmobiliarias mandantes por asuntos de costos prefirieron mirar para el lado y el Estado ausente en fiscalización por años permitió que cada vez que llueve en la capital miles de hogares se ven tremendamente afectados; solo con 20 mm de agua Santiago colapsa y no hay nada que hacer.

Consideremos a continuación las penas y frustraciones que han vivido estos últimos 10 años los habitantes de San Felipe, Chacabuco, Cabildo, Petorca y muchas localidades más que han sufrido la sequía y las desgracias que trae; se cuentan por cientos los animales muertos en las quebradas, llanos y cerros; sin agua y forraje los vacunos y el ganado caprino no sobreviven, y en terreno secano es muerte segura por eso es que ver llover allí es alegría absoluta para la gente que allí produce pues con cada gota de agua que cae enverdecen las quebradas con las filtraciones y se alarga la vida al ganado; detrás de un exquisito de cabra hay sacrificio y a veces lágrimas; tengámoslo en cuenta cuando derramemos agua innecesariamente.

La literatura nos muestra las dificultades que tiene el terreno secano para hacer camino de vida allí y es por eso que es muy difícil a veces para la Dirección de Obras Hidráulicas del M.O.P hacer gestión exitosa en la captación de aguas subterráneas en todo el Norte Chico y construir pozos profundos, ni hablar entonces de obtener agua por medio de la infiltración (aguas lluvias) que por estos años se ha vuelto inviable, y aunque se contara con los recursos económicos y logísticos, el camino burocrático es más escabroso aun pues la normativa de la Dirección General de Aguas es muy estricta porque antes de perforar 1 metro hay un listado de requisitos muy difíciles de cumplir. Lo que sí se puede hacer y con diligencia es capacitar a la gente del Norte Chico que vive del ganado caprino, conocer las ventajas y desventajas de su quehacer; enseñarles a construir buenos graneros, piletas para juntar agua, establos y también enseñarles a canalizar eficientemente las aguas que filtran de las quebradas y que almacenarlas en buenas piletas son efectivamente necesarias; INDAP junto con al SAG saben mucho al respecto y pueden contribuir directamente con capacitaciones in situ y también con Sercotec que tiene buenos servicios de apoyo.

La naturaleza es esquiva cuando se trata de mostrar sus decisiones, el que llueva hoy o mañana son monopolio de su reinado y el hombre recibe solo lo que a ella se le antoja por ende el agua que viene de las nubes no es patrimonio del hombre; gran paso es reconocer eso cuando bebamos el vital elemento; ojalá llueva hoy y también mañana, pero como decía mi abuelita, “siempre que llovió después paró”.

Por Mr. Negan, para la Revista Wos