Expectativas económicas y el inminente Marzo

 “Las expectativas son como la ley de Gravedad, y no se puede negociar con esa ley” (Isaac Newton)

La C.P.C estima que el desempleo llegará a un 10% en el año 2020 y que el estallido social del 18 de octubre pasado tuvo incidencia absoluta al respecto, negarlo sería poco inteligente, así como no tomar medidas eficaces y concretas.

El gran inversionista son los capitales móviles que ejercen control en la Banca, la Bolsa de Comercio y en las decisiones de cualquier directorio de empresa los movimientos de estos capitales son relevantes a la hora de tomar decisiones; no es menor saber entonces que la economía de un país siempre estará sujeta a un ente de portafolios que al menor atisbo de inestabilidad cierra su billetera acrecentando incertidumbre y pesimismo desde las esferas gubernamentales hasta el último ciudadano.

¿En dónde quedan las Pymes entonces? ¿acaso no son el motor de la economía? , por supuesto que sí, ellas le dan movimiento al dinero flotante, se reinventan, inspiran a otros y son el claro reflejo de la valentía en tiempos complicados, el fisco recauda a raudales a causa de ellas a sabiendas que el sacrificio es a veces poco estimado, la Banca no las aprecia muy bien y cuando venden productos a las grandes empresas sus facturas deben esperar hasta 90 días para lograr órdenes de pago, aun así el dinamismo de una pyme es imparable y en cuanto a creatividad se podrían escribir decenas de libros.

Entonces en este oscuro panorama económico podemos deducir que existen dos veredas que nos conducen a la inversión en tiempos difíciles; al emprendedor lo mueve la pasión, pues es el primero en invertir, luego saca cuentas, en cambio el empresario saca cuentas primero y luego si es viable el panorama se arriesga a invertir. Un economista conservador dirá que el empresario arriesga más que un emprendedor, porque invierte mucho más y si tuviese perdidas serían cuantiosas por lo tanto es mucho más cauto a la hora de arriesgar. Para justa defensa del emprendedor podemos decir que el lleva consigo un riesgo inminente; no posee patrimonio como el que tiene el empresario y si lo tiene es ínfimo, y aun así tiene la osadía de invertirlo; el empresario solo invierte las utilidades jamás su patrimonio, por lo tanto, ¿quién arriesga más?   

Vamos un rato a la historia; sabían que el inventor de la Coca Cola hizo un  esfuerzo económico tan grande que  para sacar su primera venta de esta gaseosa  lo hizo quedar sin dinero incluso para comer,  no solo tuvo que adquirir la materia prima para formar su bebestible, además tuvo que mandar hacer miles de envases rotularlos y sellarlos y dejar los pies en la calle ofreciendo el producto a todos los mercados de abastos, almacenes y emporios que se encontró en el camino; se dice que de las 4000 bebidas envasadas y listas para la venta solo vendió 150 unidades, muchos se rieron de su invento otros lamentaron su fracaso, jamás se detuvo, jamás renunciar estuvo en sus planes, todos sabemos que es Coca Cola ahora en el mundo.  Acá en Chile tenemos  a Marcelo Guital, creador del agua purificada Benedictino, sus comienzos fueron épicos, muchos no creyeron en su proyecto, decían que no podría jamás competir con las marcas establecidas por décadas, a él lo movió su admirable convicción por el trabajo serio e inundado de optimismo, no solo obtuvo premios a la calidad y pureza de su agua, sino además  llego a posicionarse en el 15% de las ventas a nivel nacional de aguas purificadas y minerales, lo que despertó el interés de Coca Cola Company, comprándole esta la marca Benedictino; una multinacional se rindió ante un emprendedor chileno y sin duda Marcelo Guital inspira a seguir siempre adelante y no detenerse.

Podemos concluir entonces, que estos dos barcos aparentemente antagónicos, grandes empresas y pymes navegan en el mismo océano y el puerto en común es Chile, cada cual con sus virtudes y debilidades deben tener el mismo norte, un gerente creando una gran empresa o un emprendedor buscando la mejor materia prima para su producto jamás deben ser rivales, acaso el navegante que tiene el timón en un barco no convive con el calderero o el capitán con el marinero; si el barco se hunde nos hundimos todos.

Marzo sin duda será complicado, aun así, seamos amables, todos tenemos nuestras batallas.

Wos!