Bar Unión

Es recomendado como uno de los mejores lugares típicos de Santiago, un pequeño refugio para quienes buscan buena comida y buena conversación, se encuentra en el centro financiero de la capital justo al lado del Club de La Unión.  La verdadera razón de su nombre es porque la gente no podía entrar al Club de La Unión sin ser miembro, entonces se iba a la Unión chica a mucho orgullo, mucho personaje clásico y con muy buena atención, comida muy buena y “copeteo” muy rico, etc.

Desde 1940 y lejos de cualquier moda en comida y bebidas el Bar Unión  tiene una actividad admirable, fieles a eso son sus clientes que hacen honor a su estética y mística siendo incuestionables testigos de que lo clásico siempre es necesario en la vertiginosa carrera de modas y a veces extrañas innovaciones.

Santiago ha cambiado sin duda, por la calle Bandera ya no pasan micros ni autos, cerca en el edificio de La Bolsa de Comercio penan las animas  porque ahora la gran mayoría de las transacciones se hacen digitalmente, “poco lustre de zapatos hay ahora caballero”,  nos dice un lustra botas lamentando que las zapatillas ahora reinan en los pies del santiaguino joven; Sin embargo  el Bar Unión  ha quedado suspendido en el tiempo, fachada idéntica desde décadas y el interior igual que hace 20 años, lo único moderno es su televisor de pantalla plana y el aire acondicionado.

La barra nos hace viajar en el tiempo e imaginarnos a cientos de republicanos saboreando vinos y sangrías, conversadores  por montón  e historias dignas de una enciclopedia; somos habladores por esencia los chilenos. 

El vino es barato, algunos destilados de licor nacional y las infaltables Manzanillas de bajativo son el triunvirato ganador de este bar que no transa su naturaleza con inventos modernos en cuanto a cocteles.

Los sándwich de lengua, arrollado y pernil, todo en crujiente marraqueta van apareciendo a medida que la ingesta alcohólica aumenta, el pebre es el aderezo chileno infaltable acá en El Unión, cada cosa en su lugar es la regla de oro en este universo; los parroquianos todos de pie en la barra  porque en una tasca a la española  no se necesitan sillas, no se habla de cócteles modernos ni nada parecido;  pan de masa madre,  viñas nuevas o jugo prensado en frio son una herejía, acá el modo republicano se vive y se piensa.

Llaman la atención los clientes del Unión; intelectuales, habitantes del Chile fiscal, que caminan a sus casas o trabajos, según corresponda, pasan al Unión a refrescar la garganta y de paso a ponerse al día con sus habituales cómplices de esta tasca; profesores del Instituto Nacional y una diversa fauna de oficinistas, contadores, estafetas, dependientes de notarías, recepcionistas de antiguos edificios y de empleados del retail, bancos u otras empresas “modernas”: Nada;  gente joven en pitillos y cuidadas barbas , menos, por ahí uno que otro universitario con alma bohemia y nostálgica podría ser; Por lo tanto raya para la suma,  el bar Unión es indispensablemente recomendable.

Actualmente los que dirigen el Bar Unión son Wenceslao Álvarez y su hijo Fernando Álvarez, herederos de Don Wenceslao Álvarez, patriarca y fundador del Bar Unión en los años 40. Esta empresa familiar se mantiene erguida por los fundamentos de un negocio no cambia su propuesta.

Pero pese al conflicto social, el Bar unión gran parte de la semana tiene lleno total, la fidelidad de sus clientes es la cosecha de largos años de experiencia y servicio.  

Wos!