Bicicleta, «la convidada más amable»

Se dice que los Egipcios ya usaban la bicicleta. En Egipto e India aparecen los más antiguos testimonios sobre antecedentes de la bicicleta. Mucho tiempo después en 1790 el francés De Sivrac presenta el llamado celerifero en la corte de Versalles. Este aparato de dos ruedas hechas de madera y unidas por una barra de un metro de largo y sin pedales ya que el ciclista sólo se movía por el impulso de los pies en el suelo. A la bicicleta se le llamó «maquina de correr» y «caballo de diversión» y desde ese tiempo ha sido un medio de locomoción, herramienta de diversión, disfrute y sobretodo deporte. Desde 1817 se empieza a considerar como una herramienta deportiva. En cifras fidedignas se calcula que en Santiago hay más de 1.3 millones de viajes diarios correspondiendo la mayoría de ellos a desplazamientos hacia el trabajo o lugar de estudios. La red de ciclovías crece exponencialmente en Santiago; hay más de 300 kilómetros de ciclo vías (y en aumento); nuestra amiga de dos ruedas ya es infalible, la circulación de ciclistas en Santiago ha aumentado en un 875%, sorprendente no? La bicicleta trae beneficios medioambientales, urbanos y de salud, además usar una bicicleta y desechar el uso de un automóvil tiene un impacto directo y relevante en el bolsillo de los usuarios. Muchos miles en Santiago han cambiado el paupérrimo Transantiago por una buena bicicleta. Haciendo un cambio de vehículo un Santiaguino podría ahorrar incluso más de 2.4 millones de pesos anuales, cifra más que alentadora.

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